Arte y fotografía: La forma y el volumen
Muchas veces la forma es el aspecto más importante de una fotografía.
Nos basta con la silueta o el perfil de un objeto para reconocerlo.
La cámara, a diferencia de nuestra vista, ve en un sólo
plano, por lo que si queremos destacar la forma de un objeto habrá
que conseguir que llame fuertemente la atención.
El perfil de un rostro curtido, las ramas secas y retorcidas de un árbol
contra el cielo, el cuello de un cisne, el radiador de un Càdillac,
etc., son formas que atraen poderosamente nuestra atención.
Para conseguir tomas impactantes de objetos con formas atractivas conviene
tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Abstraer las formas del objeto principal, eliminando al máximo
los detalles (por ejemplo realizando un contraluz que destaque únicamente
su silueta.
- Acercarnos al encuadrar, de forma que aislemos la formas de un sólo
elemento del motivo.
- Utilizar un fondo lo más uniforme posible y que no distraiga
la atención.
- Buscar el máximo contraste de tono entre la forma principal y
el fondo.
- Utilizar al máximo las normas de composición, ritmo y
equilibrio para destacar la forma.
Si observamos fotografías de objetos corrientes en sus perspectivas
habituales, nos resulta fácil deducir el volumen que tienen, pero
si el ángulo de toma es rebuscado, o los objetos son poco corrientes,
nos resulta muy difícil captarlo. A veces se puede solucionar esto
introduciendo objetos conocidos que actúen como referencia de tamaño.
Un método excelente para resaltar las formas consiste en utilizar
algún elemento de la imagen para enmarcar el motivo. Si aprovechamos
el arco de entrada a algún monumento para enmarcar el sujeto principal,
tanto si disparamos de dentro a fuera, como al revés, el tema principal
quedará rodeado con un tono opuesto que realza la fuerza del motivo.
Cuando este marco es negro la expresividad es mayor pues nos causa la sensación
de estar inmersos en la escena.
En cualquier caso, para que un objeto tridimensional captado en una
copia bidimensional, tenga corporeidad y ofrezca sensación de volumen,
además de su forma habrá que captar también su sombreado
(tono) y los detalles de su superficie (textura).
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